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Pinos caídos en un sendero del Parc des Calanques cerca de Marsella tras una tala masiva

Paseo por las Calanques: un sentimiento, una tristeza

Publié le 24 Avril 2026

Testimonio / impresión personal

Nota: este texto expresa una impresión subjetiva ante una situación observada. No pretende polemizar.

Para relajarme tras una semana agotadora, ayer por la mañana (domingo) fui al Parc des Calanques en Marsella. Tras la habitual pequeña subida, cuál no fue mi (desagradable) sorpresa —y mi espanto— al ver que el cartel que indicaba que era bosque estatal había desaparecido, así como el indicador de entrada al Parc des Calanques: volatilizado.

El impacto en el sendero

En cambio, una centena de pinos yacían en el suelo, junto con arbustos y plantas de la garriga (como la jara) arrancados. ¡Qué desastre ver esta naturaleza compuesta de musgos y líquenes, tomillo y romero arrancados, madroño destrozado, durillo podado!

Qué horrible escena de destrucción…

Y esto no es más que el principio, ya que más de 300 árboles (y algunos más) van a ser sacrificados, en nombre de un desbroce que, en mi opinión, no respeta el sistema radicular.

Consecuencias que preocupan

A menudo, los árboles jóvenes talados y arrancados ya no retendrán la tierra. Los corrimientos de barro durante las lluvias persistentes serán más frecuentes y tendrán consecuencias dramáticas a largo plazo.

¿Y qué decir de todos esos árboles y arbustos que eran la "despensa" de los herrerillos (depredadores de las orugas procesionarias), o el refugio de los murciélagos (devoradores de mosquitos)? Estos árboles y arbustos, marcados, serán talados en poco tiempo.

Un contraste difícil de entender

Además, estaba indicado que está prohibido recoger plantas, acampar o venir en moto, por respeto al lugar y a la tranquilidad. Sin embargo, cuando se ve el resultado actual —sierras eléctricas, maquinaria y camiones—, buena parte de este paisaje parece desfigurada.

¡Un paseo desalentador que, en lugar de relajarme, me puso furiosa! Una situación indignante en la que los pinos, los muros bajos y la cubierta vegetal parecen ya no ser respetados.

No habrá que sorprenderse de que la escasa frescura natural de esta metrópolis ya no esté presente en este pequeño rincón de naturaleza torpededa y saqueado, y que se convierta, con el tiempo y el cambio climático, en una especie de polvorín permanente —aún más en verano.

Qué desperdicio tan lamentable y consternador, cuando los árboles "vivos" (y no enfermos) no merecían esta destrucción. Pobre garriga, pobre bosque en jirones…

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Parque de las Calanques
Calanques
Marsella
desbroce
bosque
garriga
medioambiente
testimonio
indignación
pinos
biodiversidad
clima
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A propos de l'auteur
Pinos caídos en un sendero del Parc des Calanques cerca de Marsella tras una tala masiva

Paseo por las Calanques: un sentimiento, una tristeza

Publié le 24 Avril 2026

Testimonio / impresión personal

Nota: este texto expresa una impresión subjetiva ante una situación observada. No pretende polemizar.

Para relajarme tras una semana agotadora, ayer por la mañana (domingo) fui al Parc des Calanques en Marsella. Tras la habitual pequeña subida, cuál no fue mi (desagradable) sorpresa —y mi espanto— al ver que el cartel que indicaba que era bosque estatal había desaparecido, así como el indicador de entrada al Parc des Calanques: volatilizado.

El impacto en el sendero

En cambio, una centena de pinos yacían en el suelo, junto con arbustos y plantas de la garriga (como la jara) arrancados. ¡Qué desastre ver esta naturaleza compuesta de musgos y líquenes, tomillo y romero arrancados, madroño destrozado, durillo podado!

Qué horrible escena de destrucción…

Y esto no es más que el principio, ya que más de 300 árboles (y algunos más) van a ser sacrificados, en nombre de un desbroce que, en mi opinión, no respeta el sistema radicular.

Consecuencias que preocupan

A menudo, los árboles jóvenes talados y arrancados ya no retendrán la tierra. Los corrimientos de barro durante las lluvias persistentes serán más frecuentes y tendrán consecuencias dramáticas a largo plazo.

¿Y qué decir de todos esos árboles y arbustos que eran la "despensa" de los herrerillos (depredadores de las orugas procesionarias), o el refugio de los murciélagos (devoradores de mosquitos)? Estos árboles y arbustos, marcados, serán talados en poco tiempo.

Un contraste difícil de entender

Además, estaba indicado que está prohibido recoger plantas, acampar o venir en moto, por respeto al lugar y a la tranquilidad. Sin embargo, cuando se ve el resultado actual —sierras eléctricas, maquinaria y camiones—, buena parte de este paisaje parece desfigurada.

¡Un paseo desalentador que, en lugar de relajarme, me puso furiosa! Una situación indignante en la que los pinos, los muros bajos y la cubierta vegetal parecen ya no ser respetados.

No habrá que sorprenderse de que la escasa frescura natural de esta metrópolis ya no esté presente en este pequeño rincón de naturaleza torpededa y saqueado, y que se convierta, con el tiempo y el cambio climático, en una especie de polvorín permanente —aún más en verano.

Qué desperdicio tan lamentable y consternador, cuando los árboles "vivos" (y no enfermos) no merecían esta destrucción. Pobre garriga, pobre bosque en jirones…

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Marsella
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Pinos caídos en un sendero del Parc des Calanques cerca de Marsella tras una tala masiva

Paseo por las Calanques: un sentimiento, una tristeza

Publié le 24 Avril 2026

Testimonio / impresión personal

Nota: este texto expresa una impresión subjetiva ante una situación observada. No pretende polemizar.

Para relajarme tras una semana agotadora, ayer por la mañana (domingo) fui al Parc des Calanques en Marsella. Tras la habitual pequeña subida, cuál no fue mi (desagradable) sorpresa —y mi espanto— al ver que el cartel que indicaba que era bosque estatal había desaparecido, así como el indicador de entrada al Parc des Calanques: volatilizado.

El impacto en el sendero

En cambio, una centena de pinos yacían en el suelo, junto con arbustos y plantas de la garriga (como la jara) arrancados. ¡Qué desastre ver esta naturaleza compuesta de musgos y líquenes, tomillo y romero arrancados, madroño destrozado, durillo podado!

Qué horrible escena de destrucción…

Y esto no es más que el principio, ya que más de 300 árboles (y algunos más) van a ser sacrificados, en nombre de un desbroce que, en mi opinión, no respeta el sistema radicular.

Consecuencias que preocupan

A menudo, los árboles jóvenes talados y arrancados ya no retendrán la tierra. Los corrimientos de barro durante las lluvias persistentes serán más frecuentes y tendrán consecuencias dramáticas a largo plazo.

¿Y qué decir de todos esos árboles y arbustos que eran la "despensa" de los herrerillos (depredadores de las orugas procesionarias), o el refugio de los murciélagos (devoradores de mosquitos)? Estos árboles y arbustos, marcados, serán talados en poco tiempo.

Un contraste difícil de entender

Además, estaba indicado que está prohibido recoger plantas, acampar o venir en moto, por respeto al lugar y a la tranquilidad. Sin embargo, cuando se ve el resultado actual —sierras eléctricas, maquinaria y camiones—, buena parte de este paisaje parece desfigurada.

¡Un paseo desalentador que, en lugar de relajarme, me puso furiosa! Una situación indignante en la que los pinos, los muros bajos y la cubierta vegetal parecen ya no ser respetados.

No habrá que sorprenderse de que la escasa frescura natural de esta metrópolis ya no esté presente en este pequeño rincón de naturaleza torpededa y saqueado, y que se convierta, con el tiempo y el cambio climático, en una especie de polvorín permanente —aún más en verano.

Qué desperdicio tan lamentable y consternador, cuando los árboles "vivos" (y no enfermos) no merecían esta destrucción. Pobre garriga, pobre bosque en jirones…

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