UTMB 2026: por qué las mujeres se acercan a los hombres en ultra
El UTMB 2026 vuelve a poner de relieve una paradoja espectacular del ultra-trail: las mujeres siguen siendo una clara minoría en la salida de las distancias muy largas, mientras que la diferencia con los mejores hombres se reduce a medida que se acumulan los kilómetros. El fenómeno ya no es una simple impresión. En 10 km, las mujeres representan el 40 % de los participantes y la diferencia con el mejor hombre alcanza el 19 %. En 100 millas, es decir, unos 160 km, ya solo representan el 16 %, pero la diferencia baja al 4,5 %. Más allá de 200 km, menos del 10 % de los participantes son mujeres y la diferencia queda en solo el 3 %.
A pocos días del UTMB 2026, programado del 24 al 30 de agosto, con salida de la prueba principal el 28 de agosto, estas cifras cambian la forma de plantear la pregunta. El asunto no es solo saber por qué hay menos mujeres en el ultra-trail. También hay que comprender por qué su representación disminuye precisamente allí donde su nivel relativo se acerca más al de los hombres, y después identificar palancas realistas para actuar sobre la inscripción, la preparación y la visibilidad.
Cuanto más aumenta la distancia, más se estrecha la diferencia de rendimiento
La comparación más clara se resume en tres distancias. En 10 km, la diferencia de rendimiento anunciada entre mujeres y hombres es del 19 %. En 100 millas baja al 4,5 %. Más allá de 200 km alcanza solo el 3 %. Dicho de otro modo, entre los 10 km y las distancias superiores a 200 km, la diferencia relativa se divide por más de seis.
La paradoja de la ultra-distancia es sencilla: la presencia femenina disminuye con la longitud de la carrera, mientras que la diferencia de rendimiento con los mejores hombres también disminuye.
El resultado de Rachel Entrekin en la Cocodona 250 ilustra hasta dónde puede llegar este acercamiento. En mayo de 2026 ganó la clasificación general de esta carrera de 402 km en 56 horas y 9 minutos, convirtiéndose en la primera mujer en ganar la prueba absoluta y aventajando al primer hombre en más de una hora.
Estos datos proceden en particular de trabajos construidos a partir de las clasificaciones de la ITRA y organizados en las bases abiertas TRAILGENDER e ITRA Phase 0. Permiten documentar el acercamiento de los rendimientos a medida que aumenta la distancia. Sin embargo, no bastan para atribuir este fenómeno a un mecanismo fisiológico concreto. Afirmar, por ejemplo, que una ventaja metabólica particular explicaría por sí sola estos resultados iría más allá de los datos disponibles.
También hay que evitar otra extrapolación: las cifras citadas no forman una serie homogénea de diez años que permita calcular una velocidad anual de progresión de las mujeres respecto a los hombres. Lo que puede medirse de forma sólida aquí es un efecto de distancia: cuanto más larga es la carrera, más se reduce la diferencia relativa de rendimiento.
En el UTMB, la participación progresa pero sigue muy desequilibrada
El UTMB ofrece un buen laboratorio para esta paradoja. En el conjunto de las carreras, las mujeres representan el 26 % de los participantes en 2026, frente al 21,5 % en 2023. En el recorrido principal de 174 km, su proporción es del 15 % en 2026, frente al 10 % en 2022. Las dos cifras no cubren exactamente el mismo perímetro, pero cuentan la misma tendencia: la feminización avanza sin alcanzar el equilibrio en la muy larga distancia.
El contraste con los formatos más cortos es llamativo: la proporción femenina puede subir hasta el 45 %. Este punto es importante para los organizadores. Los formatos accesibles no son solo productos de entrada; pueden constituir una puerta hacia la ultra-distancia. Pasar de una carrera corta a una más larga puede crear una progresión gradual en lugar de un salto brusco hacia 170 km o más.
La presión sobre las inscripciones complica aún más la situación. La edición 2026 atrajo a 29 000 candidatos al sorteo. Para el propio UTMB se registraron 10 411 solicitudes para 2 500 dorsales. La CCC recibió 7 239 solicitudes y la OCC 11 369. Cuando la oferta es tan inferior a la demanda, el menor freno previo puede tener un efecto importante en la composición final del pelotón.
¿Por qué siguen siendo minoría las mujeres?
Se mencionan varios obstáculos: logística, coste, preparación y acceso al recorrido de clasificación. Sin embargo, deben presentarse con prudencia, porque los datos disponibles no permiten cuantificar el peso respectivo de cada uno. Por tanto, sería engañoso afirmar que un factor concreto explica por sí solo la diferencia de participación.
Un freno identificado con mayor claridad es la visibilidad. Marie Sammons, responsable de la gestión de atletas élite de UTMB Group, destaca la falta de referentes femeninos en las líneas de salida de primer nivel. Precisamente para reforzar esa visibilidad, la organización busca una paridad estricta en los cajones de élite.
Esta lógica es coherente con figuras como Courtney Dauwalter, triple ganadora del Tour du Mont-Blanc: cuanto más visibles sean los rendimientos femeninos de alto nivel, más imaginable resultará una trayectoria hacia el ultra para las corredoras que todavía dudan en dar el paso.
Guía para los organizadores: actuar sin inventar falsas cuotas
Las fuentes disponibles no ofrecen ni una cuota femenina oficial que aplicar en 2027, ni tiempos de clasificación diferenciados, ni una diferencia cuantificada de premios entre hombres y mujeres. Por tanto, sería artificial proponer un porcentaje como la solución “correcta”. Sin embargo, pueden deducirse varias acciones concretas de los datos existentes.
- Medir cada distancia por separado. Un porcentaje global del 26 % puede ocultar una proporción de solo el 15 % en el recorrido principal. Publicar las cifras carrera por carrera permite ver dónde se produce la ruptura.
- Mantener la paridad en los cajones de élite. Es una palanca directa de visibilidad que el UTMB ya está buscando.
- Usar los formatos cortos como puentes. Como pueden acoger hasta un 45 % de mujeres, constituyen el mejor vivero identificado para fomentar un aumento gradual de distancia.
- Auditar las reglas de clasificación y sorteo. Sin inventar tiempos diferenciados, los organizadores pueden comprobar si los criterios actuales generan efectos de selección diferentes según el sexo.
- Publicar los premios de forma comparable. A falta de una cifra que permita afirmar aquí una diferencia, el primer paso útil consiste en hacer que los importes sean fácilmente comparables entre categorías.
Guía para una corredora que aspira al UTMB
La primera estrategia es no interpretar la baja proporción de mujeres en larga distancia como un indicador de potencial. Las cifras dicen casi lo contrario: allí donde las mujeres son menos numerosas, su rendimiento relativo es el más cercano al de los hombres.
Después, conviene construir el proyecto por etapas. Los formatos más cortos atraen a más mujeres y ofrecen una puerta de entrada coherente hacia distancias superiores. Para un objetivo UTMB también hay que integrar muy pronto la dificultad de conseguir dorsal: 10 411 solicitudes para 2 500 plazas en 2026 significan que una preparación deportiva exitosa no garantiza el acceso a la carrera.
En cuanto a los tiempos de clasificación, hay que basarse en el reglamento oficial aplicable a la edición buscada y no en cifras genéricas: ningún tiempo preciso que permita comparar hombres y mujeres está establecido en los datos utilizados aquí. La misma prudencia vale para el presupuesto y la logística: se citan como posibles frenos, pero sin importes suficientemente documentados para construir un presupuesto tipo fiable.
De aquí a 2027, el mejor indicador serán más las cifras que el discurso
La feminización del UTMB ya avanza: 26 % de mujeres en todas las carreras en 2026 frente al 21,5 % en 2023, y 15 % en los 174 km frente al 10 % en 2022. Pero el verdadero reto es ahora saber si esta subida llegará a las distancias donde la infrarrepresentación sigue siendo mayor.
Quizá lo más interesante sea esto: el ultra-trail no muestra solo una diferencia entre hombres y mujeres, sino que muestra que esa diferencia cambia mucho con la distancia. Pasar del 19 % en 10 km al 3 % más allá de 200 km obliga a mirar de otra forma la participación femenina. El potencial deportivo es visible. El siguiente reto consiste en lograr que las líneas de salida también lo sean.
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