Derogación del Código Negro: voto unánime en la Asamblea Nacional
El jueves 28 de mayo de 2026, la Asamblea Nacional francesa dio un paso simbólico e histórico: los 254 diputados presentes votaron por unanimidad la derogación formal del Código Negro, ese conjunto de textos reales que codificaba la esclavitud en las colonias francesas y que nunca había sido derogado oficialmente desde la abolición de la esclavitud en 1848. Casi 178 años de silencio jurídico llegan a su fin.
¿Qué es el Código Negro?
El Código Negro designa un conjunto de edictos reales promulgados entre 1685 y 1724 bajo el reinado de Luis XIV y después durante la Regencia. Estos textos definían el estatuto jurídico de los esclavos en las colonias francesas — Antillas, Guayana, La Reunión, pero también Luisiana — asimilándolos a bienes muebles, privados de toda personalidad jurídica.
Este código organizaba de manera minuciosa la vida de las personas reducidas a la esclavitud: el derecho a comprarlas, venderlas, castigarlas e incluso matarlas bajo ciertas condiciones. También regulaba las relaciones entre amos y esclavos, los matrimonios y las condiciones de manumisión.
Aunque la esclavitud fue abolida definitivamente en Francia por el decreto del 27 de abril de 1848, impulsado por Victor Schœlcher, los textos del propio Código Negro nunca habían sido objeto de una derogación formal. Técnicamente seguían dentro del corpus legislativo francés, una anomalía que muchos consideraban intolerable.
Un voto histórico y unánime
La proposición de ley fue presentada durante una jornada reservada al grupo Liot (Liberté, Indépendants, Outre-mer et Territoires) por el diputado de Guadalupe Max Mathiasin. En un discurso cargado de emoción, llamó a "realizar un acto poderoso de memoria, justicia y reconocimiento".
Todos los grupos políticos apoyaron el texto. Los 254 diputados presentes votaron a favor, sin un solo voto en contra ni abstención. Este resultado unánime, rarísimo en la Asamblea Nacional, desató una ola de emoción en el hemiciclo. Max Mathiasin, con lágrimas en los ojos, fue abrazado por sus colegas de ultramar en un momento que muchos calificaron de solemne.
Veinticinco años después de la ley Taubira de 2001, que reconocía la trata negrera y la esclavitud como crímenes contra la humanidad, este voto constituye una nueva etapa memorial para la República francesa.
Lo que dice el texto aprobado
La proposición de ley va más allá de la simple derogación del Código Negro. Deroga todos los textos que institucionalizaban la esclavitud en las colonias francesas. También introduce una enmienda simbólicamente fuerte: Francia reconoce ahora que "todos los textos que institucionalizaban la reducción de seres humanos al estado de bienes muebles, organizaban su deportación, su explotación así como las violencias ejercidas contra ellos, son indisociables del crimen contra la humanidad".
Este pasaje es crucial: vincula jurídica y moralmente los textos derogados con la noción de crimen contra la humanidad, anclando así en el derecho francés una condena inequívoca del sistema esclavista colonial.
¿Qué alcance concreto tiene?
Hay que ser claros: el Código Negro ya no se aplicaba desde hacía siglos. Por tanto, su derogación no tiene un efecto jurídico inmediato sobre la vida de los franceses. Pero su alcance simbólico es considerable.
Para las comunidades de las Antillas, Guayana, La Reunión y otros antiguos territorios esclavistas, este voto representa un reconocimiento oficial del estado de injusticia en el que fueron mantenidos sus antepasados. También es una señal dirigida a los descendientes de esclavos de que la República no cierra los ojos ante su pasado colonial.
No obstante, algunas voces recuerdan que el reconocimiento memorial no puede bastar. Asociaciones y cargos electos de ultramar reclaman medidas concretas de reparación y una mejor consideración de las desigualdades socioeconómicas persistentes en los territorios de ultramar.
Lo siguiente: paso por el Senado
El texto aprobado por la Asamblea Nacional debe ser examinado ahora por el Senado. Todavía no se ha fijado ninguna fecha para este trámite. Teniendo en cuenta el voto unánime en la Asamblea y el aparente consenso político, los observadores esperan que el Senado ratifique el texto, aunque el calendario sigue siendo incierto.
Si la ley se promulga, Francia se unirá a los países que han derogado formalmente sus textos esclavistas — una iniciativa todavía demasiado rara en el mundo occidental.
Un símbolo fuerte para la memoria nacional
Más allá de los debates sobre las reparaciones, este voto unánime envía un mensaje claro: Francia, con independencia de las tendencias políticas, reconoce el carácter criminal de la esclavitud colonial tal como fue organizada y codificada en su territorio y en sus colonias. El Código Negro, monumento del horror jurídico, pertenece ahora formalmente al pasado.
Max Mathiasin concluyó su intervención con estas palabras simples y poderosas: "Es un paso más, un homenaje a los hombres, a las mujeres, a los niños reducidos a la esclavitud."
La unanimidad del voto es en sí misma un mensaje fuerte: Francia ya no quiere dejar sobrevivir este texto, ni siquiera como vestigio jurídico polvoriento.
Derogación del Código Negro: voto unánime en la Asamblea Nacional
El jueves 28 de mayo de 2026, la Asamblea Nacional francesa dio un paso simbólico e histórico: los 254 diputados presentes votaron por unanimidad la derogación formal del Código Negro, ese conjunto de textos reales que codificaba la esclavitud en las colonias francesas y que nunca había sido derogado oficialmente desde la abolición de la esclavitud en 1848. Casi 178 años de silencio jurídico llegan a su fin.
¿Qué es el Código Negro?
El Código Negro designa un conjunto de edictos reales promulgados entre 1685 y 1724 bajo el reinado de Luis XIV y después durante la Regencia. Estos textos definían el estatuto jurídico de los esclavos en las colonias francesas — Antillas, Guayana, La Reunión, pero también Luisiana — asimilándolos a bienes muebles, privados de toda personalidad jurídica.
Este código organizaba de manera minuciosa la vida de las personas reducidas a la esclavitud: el derecho a comprarlas, venderlas, castigarlas e incluso matarlas bajo ciertas condiciones. También regulaba las relaciones entre amos y esclavos, los matrimonios y las condiciones de manumisión.
Aunque la esclavitud fue abolida definitivamente en Francia por el decreto del 27 de abril de 1848, impulsado por Victor Schœlcher, los textos del propio Código Negro nunca habían sido objeto de una derogación formal. Técnicamente seguían dentro del corpus legislativo francés, una anomalía que muchos consideraban intolerable.
Un voto histórico y unánime
La proposición de ley fue presentada durante una jornada reservada al grupo Liot (Liberté, Indépendants, Outre-mer et Territoires) por el diputado de Guadalupe Max Mathiasin. En un discurso cargado de emoción, llamó a "realizar un acto poderoso de memoria, justicia y reconocimiento".
Todos los grupos políticos apoyaron el texto. Los 254 diputados presentes votaron a favor, sin un solo voto en contra ni abstención. Este resultado unánime, rarísimo en la Asamblea Nacional, desató una ola de emoción en el hemiciclo. Max Mathiasin, con lágrimas en los ojos, fue abrazado por sus colegas de ultramar en un momento que muchos calificaron de solemne.
Veinticinco años después de la ley Taubira de 2001, que reconocía la trata negrera y la esclavitud como crímenes contra la humanidad, este voto constituye una nueva etapa memorial para la República francesa.
Lo que dice el texto aprobado
La proposición de ley va más allá de la simple derogación del Código Negro. Deroga todos los textos que institucionalizaban la esclavitud en las colonias francesas. También introduce una enmienda simbólicamente fuerte: Francia reconoce ahora que "todos los textos que institucionalizaban la reducción de seres humanos al estado de bienes muebles, organizaban su deportación, su explotación así como las violencias ejercidas contra ellos, son indisociables del crimen contra la humanidad".
Este pasaje es crucial: vincula jurídica y moralmente los textos derogados con la noción de crimen contra la humanidad, anclando así en el derecho francés una condena inequívoca del sistema esclavista colonial.
¿Qué alcance concreto tiene?
Hay que ser claros: el Código Negro ya no se aplicaba desde hacía siglos. Por tanto, su derogación no tiene un efecto jurídico inmediato sobre la vida de los franceses. Pero su alcance simbólico es considerable.
Para las comunidades de las Antillas, Guayana, La Reunión y otros antiguos territorios esclavistas, este voto representa un reconocimiento oficial del estado de injusticia en el que fueron mantenidos sus antepasados. También es una señal dirigida a los descendientes de esclavos de que la República no cierra los ojos ante su pasado colonial.
No obstante, algunas voces recuerdan que el reconocimiento memorial no puede bastar. Asociaciones y cargos electos de ultramar reclaman medidas concretas de reparación y una mejor consideración de las desigualdades socioeconómicas persistentes en los territorios de ultramar.
Lo siguiente: paso por el Senado
El texto aprobado por la Asamblea Nacional debe ser examinado ahora por el Senado. Todavía no se ha fijado ninguna fecha para este trámite. Teniendo en cuenta el voto unánime en la Asamblea y el aparente consenso político, los observadores esperan que el Senado ratifique el texto, aunque el calendario sigue siendo incierto.
Si la ley se promulga, Francia se unirá a los países que han derogado formalmente sus textos esclavistas — una iniciativa todavía demasiado rara en el mundo occidental.
Un símbolo fuerte para la memoria nacional
Más allá de los debates sobre las reparaciones, este voto unánime envía un mensaje claro: Francia, con independencia de las tendencias políticas, reconoce el carácter criminal de la esclavitud colonial tal como fue organizada y codificada en su territorio y en sus colonias. El Código Negro, monumento del horror jurídico, pertenece ahora formalmente al pasado.
Max Mathiasin concluyó su intervención con estas palabras simples y poderosas: "Es un paso más, un homenaje a los hombres, a las mujeres, a los niños reducidos a la esclavitud."
La unanimidad del voto es en sí misma un mensaje fuerte: Francia ya no quiere dejar sobrevivir este texto, ni siquiera como vestigio jurídico polvoriento.
Derogación del Código Negro: voto unánime en la Asamblea Nacional
El jueves 28 de mayo de 2026, la Asamblea Nacional francesa dio un paso simbólico e histórico: los 254 diputados presentes votaron por unanimidad la derogación formal del Código Negro, ese conjunto de textos reales que codificaba la esclavitud en las colonias francesas y que nunca había sido derogado oficialmente desde la abolición de la esclavitud en 1848. Casi 178 años de silencio jurídico llegan a su fin.
¿Qué es el Código Negro?
El Código Negro designa un conjunto de edictos reales promulgados entre 1685 y 1724 bajo el reinado de Luis XIV y después durante la Regencia. Estos textos definían el estatuto jurídico de los esclavos en las colonias francesas — Antillas, Guayana, La Reunión, pero también Luisiana — asimilándolos a bienes muebles, privados de toda personalidad jurídica.
Este código organizaba de manera minuciosa la vida de las personas reducidas a la esclavitud: el derecho a comprarlas, venderlas, castigarlas e incluso matarlas bajo ciertas condiciones. También regulaba las relaciones entre amos y esclavos, los matrimonios y las condiciones de manumisión.
Aunque la esclavitud fue abolida definitivamente en Francia por el decreto del 27 de abril de 1848, impulsado por Victor Schœlcher, los textos del propio Código Negro nunca habían sido objeto de una derogación formal. Técnicamente seguían dentro del corpus legislativo francés, una anomalía que muchos consideraban intolerable.
Un voto histórico y unánime
La proposición de ley fue presentada durante una jornada reservada al grupo Liot (Liberté, Indépendants, Outre-mer et Territoires) por el diputado de Guadalupe Max Mathiasin. En un discurso cargado de emoción, llamó a "realizar un acto poderoso de memoria, justicia y reconocimiento".
Todos los grupos políticos apoyaron el texto. Los 254 diputados presentes votaron a favor, sin un solo voto en contra ni abstención. Este resultado unánime, rarísimo en la Asamblea Nacional, desató una ola de emoción en el hemiciclo. Max Mathiasin, con lágrimas en los ojos, fue abrazado por sus colegas de ultramar en un momento que muchos calificaron de solemne.
Veinticinco años después de la ley Taubira de 2001, que reconocía la trata negrera y la esclavitud como crímenes contra la humanidad, este voto constituye una nueva etapa memorial para la República francesa.
Lo que dice el texto aprobado
La proposición de ley va más allá de la simple derogación del Código Negro. Deroga todos los textos que institucionalizaban la esclavitud en las colonias francesas. También introduce una enmienda simbólicamente fuerte: Francia reconoce ahora que "todos los textos que institucionalizaban la reducción de seres humanos al estado de bienes muebles, organizaban su deportación, su explotación así como las violencias ejercidas contra ellos, son indisociables del crimen contra la humanidad".
Este pasaje es crucial: vincula jurídica y moralmente los textos derogados con la noción de crimen contra la humanidad, anclando así en el derecho francés una condena inequívoca del sistema esclavista colonial.
¿Qué alcance concreto tiene?
Hay que ser claros: el Código Negro ya no se aplicaba desde hacía siglos. Por tanto, su derogación no tiene un efecto jurídico inmediato sobre la vida de los franceses. Pero su alcance simbólico es considerable.
Para las comunidades de las Antillas, Guayana, La Reunión y otros antiguos territorios esclavistas, este voto representa un reconocimiento oficial del estado de injusticia en el que fueron mantenidos sus antepasados. También es una señal dirigida a los descendientes de esclavos de que la República no cierra los ojos ante su pasado colonial.
No obstante, algunas voces recuerdan que el reconocimiento memorial no puede bastar. Asociaciones y cargos electos de ultramar reclaman medidas concretas de reparación y una mejor consideración de las desigualdades socioeconómicas persistentes en los territorios de ultramar.
Lo siguiente: paso por el Senado
El texto aprobado por la Asamblea Nacional debe ser examinado ahora por el Senado. Todavía no se ha fijado ninguna fecha para este trámite. Teniendo en cuenta el voto unánime en la Asamblea y el aparente consenso político, los observadores esperan que el Senado ratifique el texto, aunque el calendario sigue siendo incierto.
Si la ley se promulga, Francia se unirá a los países que han derogado formalmente sus textos esclavistas — una iniciativa todavía demasiado rara en el mundo occidental.
Un símbolo fuerte para la memoria nacional
Más allá de los debates sobre las reparaciones, este voto unánime envía un mensaje claro: Francia, con independencia de las tendencias políticas, reconoce el carácter criminal de la esclavitud colonial tal como fue organizada y codificada en su territorio y en sus colonias. El Código Negro, monumento del horror jurídico, pertenece ahora formalmente al pasado.
Max Mathiasin concluyó su intervención con estas palabras simples y poderosas: "Es un paso más, un homenaje a los hombres, a las mujeres, a los niños reducidos a la esclavitud."
La unanimidad del voto es en sí misma un mensaje fuerte: Francia ya no quiere dejar sobrevivir este texto, ni siquiera como vestigio jurídico polvoriento.
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