Las cuatro letras que ignoran los números franceses
Toma un número cualquiera y escríbelo con todas sus letras. Repite. Cuenta tan alto como te dé el ánimo. Puedes pasar el día entero: nunca escribirás la letra J, ni la K, ni la W, ni la Y. Y para ver aparecer una simple B tendrás que llegar a… mil millardos. Pequeña exploración de un territorio que nadie piensa recorrer: la ortografía de los números.
Una caza de letras
La idea es simple: deletrear los números uno por uno — « zéro », « un », « deux », « trois »… — y anotar, para cada letra del alfabeto, el primer número en el que aparece. Confié la tarea a un programa que sabe escribir los números en francés según las reglas habituales (« quatre-vingt-dix-sept », « deux cent mille », etc.). El resultado dibuja una geografía inesperada de nuestro alfabeto.
Cuatro letras completamente ausentes
La primera sorpresa es lo que nunca llega. Cuatro letras quedan totalmente excluidas del vocabulario de los números: J, K, W e Y. Puedes contar hasta el infinito, ninguna asomará. La razón es clara cuando se piensa: ninguna palabra-número francesa — desde las unidades hasta las escalas más altas — las contiene. La « y » de « pays » o la « k » de « kilo » nunca fueron invitadas a la mesa de las cuentas.
La B que se hace esperar
La segunda sorpresa es más espectacular. La letra B existe en los números… pero se esconde muy, muy lejos. De cero a 999 999 999 999, ni rastro de una B: ni en las unidades, ni en « cent », « mille », « million » o « milliard ». Hay que subir hasta mille milliards — es decir, un billion francés, 1012 — para que aparezca por fin la primera ocurrencia de la letra. Dicho de otro modo: se pueden nombrar todos los números hasta casi mil millardos sin escribir una sola B.
Los anglófonos conocen una rareza parecida: en su lengua hay que contar hasta one thousand para encontrar la primera letra A. Cada lengua tiene sus letras tímidas.
El palmarés de las primeras veces
Para el resto, el desfile empieza antes. Desde « zéro », ya aparecen E, O, R y Z. « Un » añade U y N. « Deux » aporta D y X. « Trois » desliza I, S y T. La A espera a « quatre », la C a « cinq », la P se esconde en « sept », la H en « huit », la F en « neuf ». Luego el ritmo se frena: V y G no llegan hasta « vingt », y las comunes L y M esperan a « mille ». ¿Quién habría apostado que la M, tan banal, falta en todos los números por debajo de mil?
Contar lo que nadie cuenta
Nada de esto sirve para nada, claro. Pero es una observación que cambia discretamente la mirada: la próxima vez que escribas un cheque o rellenes un formulario con números en letras, sabrás que te mueves en un alfabeto amputado de cuatro letras, y que una B vale ahí su peso en millardos. Los números, que creemos neutros y fríos, también tienen sus manías ortográficas.
Método: números escritos según la convención francesa (Francia), donde « billion » designa mil millardos (1012). Resultados totalmente reproducibles por programa.
Las cuatro letras que ignoran los números franceses
Toma un número cualquiera y escríbelo con todas sus letras. Repite. Cuenta tan alto como te dé el ánimo. Puedes pasar el día entero: nunca escribirás la letra J, ni la K, ni la W, ni la Y. Y para ver aparecer una simple B tendrás que llegar a… mil millardos. Pequeña exploración de un territorio que nadie piensa recorrer: la ortografía de los números.
Una caza de letras
La idea es simple: deletrear los números uno por uno — « zéro », « un », « deux », « trois »… — y anotar, para cada letra del alfabeto, el primer número en el que aparece. Confié la tarea a un programa que sabe escribir los números en francés según las reglas habituales (« quatre-vingt-dix-sept », « deux cent mille », etc.). El resultado dibuja una geografía inesperada de nuestro alfabeto.
Cuatro letras completamente ausentes
La primera sorpresa es lo que nunca llega. Cuatro letras quedan totalmente excluidas del vocabulario de los números: J, K, W e Y. Puedes contar hasta el infinito, ninguna asomará. La razón es clara cuando se piensa: ninguna palabra-número francesa — desde las unidades hasta las escalas más altas — las contiene. La « y » de « pays » o la « k » de « kilo » nunca fueron invitadas a la mesa de las cuentas.
La B que se hace esperar
La segunda sorpresa es más espectacular. La letra B existe en los números… pero se esconde muy, muy lejos. De cero a 999 999 999 999, ni rastro de una B: ni en las unidades, ni en « cent », « mille », « million » o « milliard ». Hay que subir hasta mille milliards — es decir, un billion francés, 1012 — para que aparezca por fin la primera ocurrencia de la letra. Dicho de otro modo: se pueden nombrar todos los números hasta casi mil millardos sin escribir una sola B.
Los anglófonos conocen una rareza parecida: en su lengua hay que contar hasta one thousand para encontrar la primera letra A. Cada lengua tiene sus letras tímidas.
El palmarés de las primeras veces
Para el resto, el desfile empieza antes. Desde « zéro », ya aparecen E, O, R y Z. « Un » añade U y N. « Deux » aporta D y X. « Trois » desliza I, S y T. La A espera a « quatre », la C a « cinq », la P se esconde en « sept », la H en « huit », la F en « neuf ». Luego el ritmo se frena: V y G no llegan hasta « vingt », y las comunes L y M esperan a « mille ». ¿Quién habría apostado que la M, tan banal, falta en todos los números por debajo de mil?
Contar lo que nadie cuenta
Nada de esto sirve para nada, claro. Pero es una observación que cambia discretamente la mirada: la próxima vez que escribas un cheque o rellenes un formulario con números en letras, sabrás que te mueves en un alfabeto amputado de cuatro letras, y que una B vale ahí su peso en millardos. Los números, que creemos neutros y fríos, también tienen sus manías ortográficas.
Método: números escritos según la convención francesa (Francia), donde « billion » designa mil millardos (1012). Resultados totalmente reproducibles por programa.
Las cuatro letras que ignoran los números franceses
Toma un número cualquiera y escríbelo con todas sus letras. Repite. Cuenta tan alto como te dé el ánimo. Puedes pasar el día entero: nunca escribirás la letra J, ni la K, ni la W, ni la Y. Y para ver aparecer una simple B tendrás que llegar a… mil millardos. Pequeña exploración de un territorio que nadie piensa recorrer: la ortografía de los números.
Una caza de letras
La idea es simple: deletrear los números uno por uno — « zéro », « un », « deux », « trois »… — y anotar, para cada letra del alfabeto, el primer número en el que aparece. Confié la tarea a un programa que sabe escribir los números en francés según las reglas habituales (« quatre-vingt-dix-sept », « deux cent mille », etc.). El resultado dibuja una geografía inesperada de nuestro alfabeto.
Cuatro letras completamente ausentes
La primera sorpresa es lo que nunca llega. Cuatro letras quedan totalmente excluidas del vocabulario de los números: J, K, W e Y. Puedes contar hasta el infinito, ninguna asomará. La razón es clara cuando se piensa: ninguna palabra-número francesa — desde las unidades hasta las escalas más altas — las contiene. La « y » de « pays » o la « k » de « kilo » nunca fueron invitadas a la mesa de las cuentas.
La B que se hace esperar
La segunda sorpresa es más espectacular. La letra B existe en los números… pero se esconde muy, muy lejos. De cero a 999 999 999 999, ni rastro de una B: ni en las unidades, ni en « cent », « mille », « million » o « milliard ». Hay que subir hasta mille milliards — es decir, un billion francés, 1012 — para que aparezca por fin la primera ocurrencia de la letra. Dicho de otro modo: se pueden nombrar todos los números hasta casi mil millardos sin escribir una sola B.
Los anglófonos conocen una rareza parecida: en su lengua hay que contar hasta one thousand para encontrar la primera letra A. Cada lengua tiene sus letras tímidas.
El palmarés de las primeras veces
Para el resto, el desfile empieza antes. Desde « zéro », ya aparecen E, O, R y Z. « Un » añade U y N. « Deux » aporta D y X. « Trois » desliza I, S y T. La A espera a « quatre », la C a « cinq », la P se esconde en « sept », la H en « huit », la F en « neuf ». Luego el ritmo se frena: V y G no llegan hasta « vingt », y las comunes L y M esperan a « mille ». ¿Quién habría apostado que la M, tan banal, falta en todos los números por debajo de mil?
Contar lo que nadie cuenta
Nada de esto sirve para nada, claro. Pero es una observación que cambia discretamente la mirada: la próxima vez que escribas un cheque o rellenes un formulario con números en letras, sabrás que te mueves en un alfabeto amputado de cuatro letras, y que una B vale ahí su peso en millardos. Los números, que creemos neutros y fríos, también tienen sus manías ortográficas.
Método: números escritos según la convención francesa (Francia), donde « billion » designa mil millardos (1012). Resultados totalmente reproducibles por programa.
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